El proyecto Jaque Studio presenta “Naboa Tulum”, un hotel boutique de 10 suites ubicado en un terreno de 2 500 m² en Tulum, Quintana Roo, México, concebido como una experiencia de retiro sereno que articula arquitectura, paisaje y diseño pasivo en un solo sistema integrado. La propuesta parte de la intención de crear un espacio donde la arquitectura dialoga con la vegetación tropical preexistente mediante formas geométricas puras y ordenadas que contrastan con la vegetación selvática y generan un ambiente introspectivo y acogedor centrado alrededor de un eje principal formado por una piscina longitudinal y un jardín tropical central.
Confort, privacidad y conexión natural
El complejo está diseñado para ofrecer una atmósfera de confort, privacidad y conexión con la naturaleza, mediante estrategias de diseño que favorecen la ventilación cruzada, la iluminación natural y una relación visual fluida entre los espacios interiores y exteriores. Las 10 suites se distribuyen en dos tipologías distintas: en planta baja, unidades horizontales que se abren directamente al jardín con terrazas y baños interior-exterior; y en planta alta, suites con doble altura y mezzanines que albergan dos dormitorios y baños completos, resultando en ambientes amplios y bien ventilados, pensados para responder al clima cálido de Tulum.
Espacios abiertos que respiran selva
Los espacios sociales y de recepción se conciben como estructuras ligeras y abiertas que favorecen la conexión visual con el entorno natural. El pabellón de recepción se apoya sobre una base de concreto y chukum —una técnica tradicional de acabado yucateca— y está rematado por una cubierta de madera ligera que parece flotar entre los árboles, sostenida por columnas delgadas integradas con la vegetación. El restaurante de doble altura con cocina abierta se orienta hacia una amplia terraza elevada que mira hacia el jardín y la piscina, reforzando esa relación entre espacios construidos y naturaleza.
Materiales locales y diseño pasivo
La selección de materiales naturales y locales —como madera, piedra caliza, mármol travertino y chukum— contribuye a enraizar el proyecto en el contexto regional y a mejorar el confort climático sin depender de sistemas mecánicos intensivos. Estos materiales, junto con una paleta de tonos cálidos y texturas orgánicas, refuerzan la sensación de calma y la conexión sensorial con el entorno selvático. Asimismo, el diseño incorpora principios de diseño pasivo y elementos inspirados en la arquitectura vernácula de la región, promoviendo soluciones simples, atmósferas que invitan a un ritmo de vida pausado y detalles que estimulan la experiencia sensorial del huésped.
Fuente: archello.com


