Casa Loto: arquitectura que enmarca el paisaje

Ubicada sobre un terreno elevado en San José del Cabo, Casa Loto se organiza a partir de un eje longitudinal que estructura la llegada y conduce progresivamente hacia las áreas sociales. A ambos lados se distribuyen los distintos volúmenes de la residencia, generando una secuencia clara en la que cada espacio aparece de manera gradual hasta abrirse finalmente hacia el paisaje marítimo.

La composición parte del contraste entre piezas sólidas de pigmentación oscura y una envolvente exterior de tonalidad clara que las conecta visualmente. Esta capa funciona también como una cubierta protectora, unificando el conjunto y generando una expresión sobria y monolítica. Más que imponerse sobre el terreno, la arquitectura busca asentarse en él y establecer una transición natural entre interior y exterior.

La vegetación autóctona y las piscinas reflectantes forman parte activa de la propuesta. Patios y jardines acompañan el recorrido y generan pausas entre los distintos espacios de la casa, mientras el agua incorpora reflejos y profundidad a la composición. El resultado es una arquitectura que no revela todo de inmediato: las vistas se descubren poco a poco hasta culminar en una apertura completa hacia el océano.

En Casa Loto, la materialidad no funciona únicamente como acabado. Los muros de hormigón texturizado y pigmentado en negro conforman el envolvente de las áreas sociales y aportan una presencia táctil y profunda. El sistema estructural, compuesto por muros autoportantes de carga de cuatro metros de altura y 22 centímetros de espesor, integra estructura y expresión arquitectónica en una misma pieza.

Sobre la losa de hormigón, una hoguera exterior y una terraza de observación establecen un punto de encuentro frente al paisaje de Los Cabos. Biombos, piezas de metal, mobiliario y obras de artistas locales incorporan una dimensión artesanal que complementa la arquitectura. Así, Casa Loto construye una experiencia donde el diseño, los materiales y el entorno convergen para hacer del recorrido cotidiano una forma de contemplación.

Referencia: Casa Loto / Ezequiel Farca Studio | ArchDaily

 

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