Ubicada frente al mar en la costa de Yucatán, Dune House fue concebida como un refugio familiar que prioriza la relación con el entorno natural. En lugar de imponer la arquitectura sobre el paisaje, el proyecto preserva la vegetación existente y otorga un papel protagónico a la duna costera, transformándola en el elemento que organiza las vistas y conecta la vivienda con el océano. La construcción se sitúa además fuera del alcance de las mareas, respetando la dinámica del ecosistema.

El espacio central de la vivienda es una terraza de aproximadamente 105 m², diseñada como un lugar de encuentro que articula la vida cotidiana. Más que una extensión exterior, funciona como el eje que vincula las áreas sociales, los patios y el paisaje, privilegiando las visuales horizontales hacia la duna y el mar. Esta estrategia convierte la transición entre interior y exterior en una experiencia continua y natural.

La arquitectura se organiza mediante tres volúmenes superpuestos. En planta baja, dos cuerpos longitudinales albergan las áreas sociales y de servicio, mientras que un tercer volumen, dispuesto de forma perpendicular, concentra las habitaciones privadas. Esta composición genera un espacio central protegido por la sombra, donde la doble altura de la sala-comedor, los lucernarios y las vistas cruzadas favorecen la entrada de luz natural y la ventilación, reforzando el confort de los espacios interiores.

La distribución también incorpora dos patios que enriquecen la experiencia de vivir al aire libre. El jardín de acceso introduce el recorrido de manera gradual, mientras que el patio posterior prolonga la tradición de las viviendas costeras de convivir con el exterior. En conjunto, Dune House propone una arquitectura que encuentra equilibrio entre paisaje, clima y vida cotidiana, demostrando que el verdadero protagonista del proyecto no es únicamente el mar, sino la manera en que el diseño aprende a convivir con él.
Fuente: CASA DUNA | LAAR | Archello




