El Muro, ganador de la 28ª edición del concurso de Arquine del Festival MEXTRÓPOLI 2026, propone una intervención sencilla pero contundente en la Alameda Central. Diseñado por ARQLIQ arquitetura, Entremeios Arquitetura, Márcio Flávio Motta e Ismael Torrano, el pabellón parte de una línea que atraviesa el parque cerca de la Fuente de Mercurio y cruza tres caminos. Un elemento asociado tradicionalmente con la separación se convierte así en una oportunidad para conectar, recorrer y encontrarse.

Construido con andamios multidireccionales, el pabellón alcanza aproximadamente 6 metros de alto, 2 metros de ancho y 56 metros de largo. Su estructura está revestida con tres patrones de tela en distintos tonos y niveles de transparencia. A la distancia parece un muro continuo y sólido, pero al acercarse la percepción cambia: la luz, los árboles, los cuerpos y el movimiento de la Alameda atraviesan la superficie y revelan aquello que parecía oculto.

La condición de ser muro y, al mismo tiempo, dejar de serlo define la experiencia del proyecto. La intervención introduce un intervalo en el recorrido de la Alameda, donde los caminos se encuentran y el visitante puede detenerse, caminar, observar y experimentar el espacio desde otra perspectiva. En lugar de interrumpir el tránsito, la estructura genera una pausa dentro de él.

Como arquitectura temporal, El Muro funciona también como un laboratorio a escala urbana. Su estructura se convierte en una superficie que registra de manera efímera la luz, las sombras, los cuerpos y los movimientos que suceden a su alrededor. La instalación no permanece estática en términos perceptivos: cambia conforme cambia el parque y convierte aquello que ocurre en su entorno en parte de la propia obra.

Más que un objeto colocado dentro de la Alameda, el pabellón busca integrarse a su dinámica cotidiana. Su presencia convierte la estructura en un lugar de paso, pausa y encuentro, donde distintas trayectorias se cruzan durante un periodo limitado. El Muro plantea así una arquitectura temporal que no pretende dominar el espacio público, sino hacerlo visible de otra manera y abrir un momento de conexión dentro del paisaje urbano.


