Malvas 59 / Estudio Radillo Alba

Terreno de 1,400 m², estratégicamente situado

Ubicado en un exclusivo fraccionamiento a las afueras de la ciudad, este proyecto residencial se erige en un amplio terreno de 1,400 m², estratégicamente situado en esquina para aprovechar al máximo su espacioso diseño y luminosidad.

Reinterpretación Contemporánea de Dos Épocas

En este singular terreno conviven dos volúmenes que albergan viviendas de distintas generaciones: una casa original de los años 70 y una construcción posterior al año 2000. El proyecto arquitectónico se enfocó en reinventar ambos espacios mediante una intervención sensible que preserva su identidad mientras incorpora soluciones modernas.

El resultado es una integración armoniosa entre lo vintage y lo contemporáneo, donde ambas casas, pese a su diferencia temporal, comparten ahora un mismo lenguaje de diseño sostenible y habitabilidad moderna. Un proyecto que respeta el pasado mientras construye, con conciencia ecológica, las bases para un futuro más responsable.

Integración Arquitectónica con el Paisaje

Los jardines proyectados rodean el área habitacional, incorporando estratégicamente el arbolado existente para crear un entorno natural cohesionado. Su diseño no solo enriquece el espacio exterior, sino que, gracias a su altura cuidadosamente planificada, actúa como un filtro visual que reduce las vistas cruzadas hacia el interior de ambas casas, garantizando privacidad sin sacrificar la conexión con el entorno.

Estructuralmente, la vivienda se compone de muros de carga y una cubierta ligera a dos aguas, cuya configuración dual optimiza el manejo del agua pluvial. Una de las vertientes dirige la lluvia, a través de sus tejas, hacia el subsuelo, mientras que la otra —equipada con pretiles nuevos— retiene y canaliza el agua hacia una cisterna de captación. Este sistema no solo refleja un enfoque sostenible, sino que también refuerza la integración entre la arquitectura y su contexto natural, donde cada elemento cumple una función tanto práctica como estética.

Arquitectura arraigada en su contexto

El diseño exterior muestra un diálogo entre materiales locales y soluciones técnicas contemporáneas. Los muros se elevan sobre un basamento de piedra volcánica – material abundante en la región que ancla visualmente la construcción al terreno – culminando en dalas de concreto que refuerzan su estructura.

La fachada incorpora elementos funcionales con carácter estético: pequeñas marquesinas se proyectan estratégicamente para regular la incidencia solar en interiores, mientras que su sistema de cadenas de lluvia transforma la descarga pluvial en un elemento visual dinámico. Estas cadenas conducen el agua desde la azotea hasta las cisternas, integrando la gestión hidráulica al lenguaje arquitectónico. Cada detalle evidencia una cuidadosa articulación entre la tradición constructiva local y respuestas innovadoras a las condiciones climáticas

Espacios que fluyen entre arquitectura y naturaleza

Los volúmenes arquitectónicos se entrelazan estratégicamente, generando una composición dinámica que organiza el terreno en áreas funcionales: jardines que serpentean entre las construcciones, accesos que marcan ritmos de circulación y estacionamientos integrados al conjunto.

El diseño potencia especialmente las terrazas, que emergen como prolongaciones naturales de los espacios interiores. Estas plataformas exteriores actúan como bisagras espaciales, vinculando orgánicamente la casa con el jardín. El comedor se expande hacia la vegetación, los baños incorporan atmósferas semicubiertas y las habitaciones ganan respiros verdes, disolviendo los límites entre lo construido y el paisaje. Cada terraza se convierte en un umbral habitable que reinterpreta la relación tradicional entre arquitectura y naturaleza.

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