Ubicado en Polanco, uno de los sectores más emblemáticos de la Ciudad de México, el edificio Edgar Allan Poe representa un ejemplo de cómo la arquitectura puede revitalizar estructuras existentes para responder a nuevas necesidades urbanas. Construido originalmente en 1957 como edificio de oficinas, el inmueble atravesó un periodo de abandono y deterioro, aunque conservó la solidez de su estructura principal, lo que permitió plantear una transformación integral hacia un uso residencial.
La intervención se centró en aprovechar el potencial del edificio existente, manteniendo elementos esenciales como las columnas, el núcleo de circulación vertical y los ductos de servicios. A partir de esta base, se redefinieron por completo la distribución interior, las fachadas y la selección de materiales. Esta decisión no solo optimizó recursos, sino que también redujo el impacto ambiental en comparación con una construcción desde cero, preservando al mismo tiempo parte de la memoria arquitectónica del lugar.
Actualmente, el proyecto alberga unidades residenciales de entre 30 y 45 metros cuadrados distribuidas en siete niveles y planta baja. Cada espacio fue concebido para satisfacer las demandas de la vida urbana contemporánea, combinando funcionalidad, eficiencia y una organización espacial adaptada al dinamismo de la ciudad.
La propuesta interior apuesta por materiales de procedencia local, una paleta de tonos cálidos y texturas naturales que aportan una experiencia confortable y acogedora sin renunciar a la practicidad.
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto fue responder a las condiciones particulares de su entorno. El edificio se encuentra entre dos escenarios urbanos distintos: la atmósfera tranquila y residencial de la calle Edgar Allan Poe y la intensa actividad de la avenida Ejército Nacional. Para equilibrar estas condiciones, se diseñó una envolvente arquitectónica capaz de regular la entrada de luz natural, favorecer la ventilación, mitigar el ruido y optimizar las visuales, estableciendo una relación equilibrada entre el interior y el contexto urbano.
Más que una simple renovación, el proyecto plantea la adaptación arquitectónica como una estrategia sostenible para la generación de vivienda. Al extender la vida útil de una estructura existente, contribuye a la conservación del patrimonio construido de la ciudad y demuestra cómo la reutilización puede convertirse en una herramienta clave para el desarrollo urbano contemporáneo.
Fuente: archello.com




