En Chimalhuacán, al oriente de Ciudad de México, el proyecto Rain Rhizome de TANAT + Rizoma del Agua propone una infraestructura sencilla con una idea poderosa: recuperar la lluvia para devolverla al uso público. Más que una pieza aislada de captación, la intervención convierte el ciclo del agua en parte visible de la vida cotidiana, desde el momento en que cae sobre el terreno hasta que vuelve a salir por un grifo.

En muchas ciudades mexicanas, conseguir agua implica comprarla, almacenarla, filtrarla y administrarla dentro de casa. Garrafones, pipas, cisternas y depósitos forman una red paralela que ha trasladado buena parte de la responsabilidad del abastecimiento a las familias. Rain Rhizome parte de esta realidad sin romantizarla: plantea que incluso una pequeña infraestructura puede ayudar a recuperar el agua como asunto colectivo y no únicamente como un recurso que cada hogar debe resolver por separado.

La fuente se instala en el Deportivo Las Flores, un espacio comunitario donde el fútbol, las actividades vecinales y el mantenimiento cotidiano ya generan vínculos entre habitantes. La lluvia se capta en una superficie habitable, atraviesa capas de grava y arena, llega a un depósito subterráneo y después pasa por un proceso de filtración antes de regresar a la superficie. Así, un sistema técnico que normalmente permanecería oculto se incorpora al paisaje y se vuelve comprensible para quienes utilizan el lugar.

La arquitectura funciona aquí como una herramienta para hacer visible lo que suele permanecer detrás de las paredes, bajo tierra o fuera de la conversación urbana. Cada etapa, captación, almacenamiento, filtrado y distribución— forma parte de una secuencia espacial que permite entender de dónde viene el agua y qué procesos necesita antes de ser utilizada. El proyecto no pretende sustituir la infraestructura hidráulica de la ciudad, sino abrir una conversación sobre cómo puede recuperarse una relación más cercana con un recurso esencial.

Como parte de la plataforma de investigación Rizoma del Agua, desarrollada dentro de TANAT, Rain Rhizome reconoce que captar lluvia no resolverá por sí solo los problemas de abastecimiento de la metrópoli. Su aportación está en otro lugar: demostrar que la infraestructura cotidiana también puede fortalecer la vida comunitaria. En Chimalhuacán, una fracción de la lluvia se convierte en agua disponible y, al mismo tiempo, en una oportunidad para imaginar espacios urbanos donde cuidar, compartir y comprender el agua vuelva a ser una experiencia colectiva.
Referencia: Rain Rhizoma / TANAT + Rizoma del Agua | ArchDaily




